Kodaline - All I Want (Part 2)


Kodaline - All I Want (Part 1)

DÓNDE ENCONTRAR AYUDA CUANDO ESTÉS ...
  • Miedoso : Juan 14:27 , 2 Timoteo 1:07 , Hebreos 13:06 , 1 Juan 4:18
  • Enojado : Mateo 5:22-24 ; Romanos 12:10-21 , Efesios 4:26, 31-32 ; Santiago 1:19-20
  • Ansioso / Preocupado : Mateo 6:23-34 , Filipenses 4:6-7 , Lucas 12:22 , 25, 31 , 1 Pedro 5:07
  • Afligido : Juan 11:25 ; 14:1-3 , 1 Corintios 15:55 , 2 Corintios 5:01 ; Filipenses 1:21 , 1 Tesalonicenses 4:13-18 , 1 Pedro 1:3-4
  • Amargado / Resentimiento : Mateo 6:14-15 , Romanos 12:14 , 17-19 , Efesios 4:31-32 , Hebreos 12:14-15 , 1 Pedro 2:23
  • Deprimido : Mateo 11:28-30 ; Romanos 8:28; Filipenses 4:13
  • Desalentado / Decepcionado : Mateo 11:28-30 ; Romanos 8:28; 2 Corintios 4:8-9 , 16-18 , Gálatas 6:09 , Filipenses 1:6; 4:6-7 , 19; 1 Tesalonicenses 3 : 3 , Hebreos 10:35-36 , 1 Pedro 1:6-9
  • Angustiado / Malestar : Lucas 18:1-8 , Hebreos 12:3; 13:05 ; 1 Pedro 5:7
  • Dudoso: Mateo 8:26 , Juan 6:37 ; Filipenses 1:6; 2 Timoteo 1:12 , Hebreos 11:06 ; 12:02 ; Santiago 1:6 , 8; 1 Juan 5:13
  • Lejos de Dios : Lucas 15:11-24 , Apocalipsis 2:4-5
  • sin esperanza : Romanos 15:13 , Colosenses 1:3-5 , 27; 2 Tesalonicenses 2:16-17 , Hebreos 11:01
  • Celoso / envidioso : 1 Corintios 3:03 , Gálatas 5:29-21 , 26; Hebreos 13:05 ; Santiago 3:16 ; 05:09
  • Impaciente : Romanos 5:03 ; 8:25 ; 12:12; Gálatas 5:19-21
  • Solitario : Juan 14:15-21 , Hechos 2:25-26 , Hebreos 13:5-6
  • Triste : 2 Corintios 1:3-4 ; 2 Tesalonicenses 2:16-17 , Hebreos 4:15-16
  • Enfermo : Mateo 18:19; 2 Corintios 12:7-9 ; Santiago 1:6 ; 5:13-16
  • Sufrimiento : Mattew 5:10-12 ; Juan 15:18-20 , Romanos 8:35-39 , 2 Corintios 12:10 , 2 Timoteo 3:12; Santiago 1:12 , 1 Pedro 4:12-14 , Apocalipsis 2 : 1 -
  • Tentado : Mateo 4:1-4 , 11; 26:41 , Lucas 17:01 , 1 Corintios 10:12-13 , 1 Timoteo 6:09 , Hebreos 4:15; Santiago 1:2-3 , 12-15 ; 04:07
  • Preocupado por los malos pensamientos : Filipenses 4:08 , Colosenses 3:02
  • Débil : Romanos 5:06 ; 2 Corintios 12:9-10 , Efesios 3:16; Filipenses 4:13
  • Retención de perdón : Mateo 6:14-15 ; 18:21-22 , Marcos 11:25 , Lucas 6:37-38 ; 11:04 ; 23:34; Efesios 4:32

La vida de dos huilenses se cruzó hace 50 años para escribir uno de los capítulos más pintorescos de la historia opita, que revela parte de la idiosincrasia colombiana: el engaño del embajador de la India.

El primero es Guillermo Plazas Alcid, abogado, exparlamentario por 24 años, exministro y tres veces alcalde de Neiva. El segundo, Jaime Torres Ortiz, un seminarista que se hizo pasar por embajador de la India y engañó a Neiva, en una época en la que el país no tenía relaciones diplomáticas con el país asiático.

Plazas Alcid, que se ganaba la vida como abogado y periodista, fue testigo en primera fila de Shri Lacshama Dharhamhhaj, es decir, el personaje que se inventó Torres.

“Corría la segunda semana de diciembre de 1962 y la clase dirigente del departamento estaba alborotada por la pronta visita de un dignatario internacional”, narra Plazas Alcid, hoy jubilado y quien entonces debió ejercer como abogado de oficio para defender al falso embajador, una vez se desnudó toda la farsa.

“Torres tenía 28 años y llevaba cuatro y medio en la diócesis de Garzón. Era culto, tocaba el violín, manejaba varios idiomas. Estaba de vacaciones y llegó a Neiva, donde la misma gente le dio pie para el engaño”, dice Plazas Alcid, que además era director del semanario El Debate, el periódico que narró los detalles de la historia, y de donde salió buena parte del guion para la película colombiana El embajador de la India, 1987, protagonizada por Hugo Gómez, y que inmortalizó la historia.

“Un comerciante muy conocido dijo que había viajado en tren con alguien que se identificó como el embajador de la India, pero que no se podía divulgar”, agrega Plazas. Pero el comerciante, un ferretero, que según El Debate era Álvaro Díaz, llamó al secretario de Gobierno para ponerlo en aviso. Cuando el chisme ya era de conocimiento en las altas esferas del poder neivano, hasta el Hotel Plaza (aún hoy entre los más importantes de la ciudad) llegaron banqueros, comerciantes y delegados del gobierno local.

Los carros oficiales fueron puestos al servicio del supuesto embajador; y el club rotario de la ciudad lo atendió por tres días, incluso con montajes teatrales realizados por las hijas de las mejores familias de Neiva.

Pero la gran farsa quedó al desnudo cuando en el cuarto día fue invitado a la sede del batallón y uno de sus condiscípulos del seminario lo reconoció y le grito:

–“¡Ole Jaime! ¿Qué hace por acá?

-–¿Cuál Jaime, respete que es el embajador de la India? – gritó algún dirigente.

–Cuál embajador, si soy seminarista y él es compañero mío –alegó el joven”.

“Una vez se descubrió el engaño, me llamaron para defenderlo”, acota Plazas. La prueba que usó para demostrar que el hombre no tenía preparado ningún acto contra la ley fue su registro en el hotel. “Él se registró con su nombre, porque no tenía ninguna mala intención. Pero la misma gente por esa idiosincrasia de querer ser alguien importante (hizo todo), y él lo aprovechó”, cierra el excongresista.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
Neiva.